lunes, 8 de abril de 2013

Paritarias en vísperas de las elecciones en la AMM


La inflación se devora el salario

Como lo vivimos a diario, el aumento de los precios deja atrás al salario, aún cuando el gobierno nacional instrumentó un congelamiento destinado a disminuir el impacto en las negociaciones salariales.
Si la situación no se ha tornado más conflictiva, no es porque no halla razones objetivas para desencadenar los reclamos sino por el papel de las burocracias sindicales que amordazan los reclamos, o como en el caso de los docentes bonaerenses, los desgastan en conflictos que antes que temprano, están dirigidos a agotar las fuerzas de los trabajadores.
Si no fuera de esa manera, la huelga general docente ya se habría desarrollado a lo largo y ancho del país.
Una vez más, los burócratas sindicales de las centrales obreras, se encargan de ajustar el reclamo de los trabajadores, según las exigencias del gobierno kirchnerista.
Con el tope se anotan todos: los gobiernos provinciales y el macrismo porteño se unieron al ajuste salarial.
Y para que la situación no se desborde, los gremios docentes porteños le dieron el sí a Macri.
En este escenario, los médicos y profesionales de la salud representados por la Asociación de Médicos Municipales y la Federación de Profesionales, no tendremos mejor suerte.
Las direcciones sindicales de estas organizaciones mantienen, como siempre, el más cerrado silencio. Las paritarias anunciadas por la AMM se mantienen en la clandestinidad.
Las próximas elecciones en la AMM atravesarán la discusión salarial.
Aquí va el informe del Banco Ciudad, sobre el curso de la inflación y el deterioro del poder adquisitivo.
Luis Trombetta

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

La creciente utilización de la política de ingresos (salarios, precios y tarifas) deja en claro el conflicto creciente entre inflación y crecimiento que enfrenta el gobierno nacional. El intento de congelar los precios en los supermercados cumple aquí una doble función. La primera es que, a la espera de los "nuevos salarios" el gobierno trata de sostener los "precios viejos" mediante el congelamiento dispuesto hasta junio, cuando ya habrán cerrado el grueso de los convenios colectivos. Así intenta moderar el impacto que la inflación viene teniendo sobre los salarios reales y el consumo.
Pero los datos muestran que los salarios "viejos" ya están conviviendo con precios "nuevos". Con negociaciones paritarias en suspenso, el aumento de precios continúa mordiendo los bolsillos. Según INDEC, en febrero los salarios aumentaron 0,7% mensual y 23,3% anual. Los salarios reales comenzaron a caer desde diciembre de 2012 y en febrero acumulan una contracción de casi 2% anual, un porcentaje muy similar a la caída que mostraron en febrero los indicadores de consumo masivo. Hay que retrotraerse hasta mediados de 2008 para encontrar un deterioro similar en los salarios reales.
Los salarios del sector privado registrado aumentaron 24% anual en febrero y su poder de compra cayó 1,1% anual, lejos del crecimiento de casi 10% que registraban un año atrás en pleno proceso electoral. Pero, según INDEC, los salarios del sector privado no registrado todavía le ganan a la inflación: habrían trepado 29% anual en febrero.
La segunda misión del congelamiento de precios es aún más ambiciosa. Moderar la suba de precios en los meses previos al cierre de las principales negociaciones paritarias como forma de evitar una escalada en la carrera de precios y salarios. Aproximadamente 60% de los convenios salariales vencen entre marzo y mayo (de allí que los congelamientos se extiendan hasta junio).
En el primer trimestre del año vencieron el 36% de los convenios salariales pero hasta el momento se verificó una tasa muy baja de renovación. Los primeros acuerdos gremiales cerraron con un reajuste salarial similar al registrado en 2012, en torno al 24%, que superó en pocos puntos la pauta oficial de 22%.
Pero el principal factor que tenderá a acotar las negociaciones salariales no será el espejismo creado por un congelamiento de precios que pocos suponen duradero (menos aún los sindicatos con larga experiencia en procesos inflacionarios) sino el freno en el empleo que se observa en el sector formal de la economía. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y la ANSES, se destruyeron más de 7.500 puestos de trabajo en el sector formal (sindicalizado) de la economía en el último año.
Los datos también muestran que el empleo total no cayó pero sí que disminuyó la calidad del empleo, con destrucción de puestos de trabajo en el sector formal y aumento del empleo en negro. La EPH registró 137.000 nuevas personas empleadas en 2012 explicados por un aumento de los empleados asalariados no registrados (+1,8%) y cuentapropistas (+3,5%).
Pero "el éxito" oficial en moderar las negociaciones salariales podría convertirse en un verdadero boomerang si, a partir de junio, el gobierno no logra evitar el rebrote inflacionario que está en plena gestación. Sería lo menos oportuno a pocos meses de las cruciales elecciones de octubre. De allí la necesidad de reabrir paulatinamente el grifo para las importaciones, como ocurre desde inicios del año, para desinflar algunos precios internos al menos por un tiempo y en la medida que el stock de reservas internacionales no perfore un piso prudencial. Se trata de una obra de orfebre para la construcción de un nuevo castillo de naipes.

CONTENIDOS

  • Salarios: precios nuevos, salarios viejos (pág.2)
  • Recaudación Tributaria: en línea con la inflación (pág.4)
  • La Marcha de los Mercados (pág.6)
  • Estadístico (pág.8)


SALARIOS: PRECIOS NUEVOS,
SALARIOS VIEJOS

Con las paritarias en suspenso, los salarios reales cayeron 2% anual en febrero. Según el INDEC, las remuneraciones promedio de la economía aumentaron 0,7% mensual y 23,3% anual en febrero. Así, desde mayo de 2012 la tasa de crecimiento de los salarios viene disminuyendo y convergiendo por debajo de la inflación real desde diciembre de 2012. El poder de compra de los trabajadores cayó 1,8% anual en febrero, ajustado por el IPC-Congreso (el índice que presenta el promedio de estimaciones de inflación del sector privado). Hay que retrotraerse hasta mediados de 2008 para encontrar un deterioro similar en los salarios reales.

Luego del shock salarial de 2011, las remuneraciones del sector privado registrado presentan la mayor desaceleración (pero no la mayor caída). Los salarios de los empleados privados formales aumentaron nominalmente un 24,1% anual, 11 puntos porcentuales por debajo de su expansión en febrero de 2012 (35% a/a). Ajustado por inflación, su poder de compra cayó 1,1% anual, lejos del crecimiento de 9,7% que registraban un año atrás en pleno proceso electoral. Esta caída de las remuneraciones del sector privado formal fue resultado de la moderación de las subas salariales pactadas en las paritarias 2012 (con alzas promedio en torno al 25%) en combinación con una inflación en ascenso pese al estancamiento económico.
Los salarios del sector privado no registrado todavía le ganan a la inflación. Según los datos de INDEC, los salarios nominales de los trabajadores del sector privado informal habrían experimentado una suba del 29,4% anual en febrero. Así, el poder de compra de los trabajadores no registrados habría aumentado un 3,1% anual, luego de crecer 6% en 2012.
Según INDEC los salarios del sector público continúan rezagados pero las cifras no concuerdan con los datos que publica la propia ANSES en donde estarían todavía ganándole a la inflación. De acuerdo a la medición de INDEC, el crecimiento de los salarios públicos fue apenas de 18,2% anual y, ajustados por inflación, habrían sufrido un deterioro de casi 6% anual.
Es de destacar que mediciones alternativas de salarios, como las capturadas por las declaraciones al Sistema integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJyP), capturan subas mayores en el caso del sector público de hasta el
28% anual (datos al cuarto trimestre de 2012) que son más consistentes con las negociaciones salariales. De ser cierta, una caída de esa magnitud en los salarios reales del sector público provocaría una enorme conflictividad sindical que, con la excepción de algunas provincias, hoy no se observa.
Los primeros acuerdos gremiales apuntan a una suba similar a la de 2012 (24%) levemente superior a la pauta oficial (22%). Los aceiteros fueron uno de los primeros gremios en cerrar acuerdo, con una suba salarial que ronda el 24% sumado al pago de una suma no remunerativa por única vez. Por su parte, el acuerdo con Luz y Fuerza contempla un aumento de 23,9% para este año, el cual consiste de una mejora retroactiva a enero del 18%, junto con un incremento en junio del 5%.
Además, se acordó otro incremento adicional para enero de 2014 del 7%, que lleva el aumento acumulado al 30% en 18 meses. Dentro de las conflictivas paritarias docentes, con las divergencias por provincias, uno de los primeros distritos en acordar fue la Ciudad de
Buenos Aires con un aumento del 26% mientras que la Provincia de Buenos Aires mantiene un alto nivel de conflictividad luego de cerrar (por decreto) una suba escalonada de 22,6%.
La estrategia del gobierno es moderar la suba de precios en los meses previos al cierre de las principales negociaciones paritarias mediante la implementación de un “congelamiento de precios” en los supermercados. Luego de un enero caliente en materia inflacionaria (suba de 2,6% mensual y 26,3% anual), se puso en marcha un control de precios en supermercados que moderó la suba de precios en febrero (1,2% mensual) según el IPC-Congreso. Las primeras estimaciones privadas hablan de un 1,7% de inflación en marzo y una expectativa similar para el mes de abril. Aproximadamente el 60% de los convenios salariales vencen entre los meses de marzo y mayo, de allí que los congelamientos se extiendan hasta junio, aunque en varias ramas de actividad se observan retrasos en el cierre definitivo de las paritarias: en el primer trimestre del año vencieron el 36% de los convenios salariales pero hasta el momento se verificó una tasa muy baja de renovación de los convenios vencidos.
Pero el principal factor que tenderá a acotar las negociaciones paritarias no será el espejismo creado por un congelamiento de precios que pocos suponen duradero (menos aún los sindicatos con larga experiencia en procesos inflacionarios) sino el freno en el empleo que se observa en el sector formal de la economía. Utilizando los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) (ampliado al total de la población) y en línea con los datos difundidos por SIJyP-ANSES, se destruyeron más 7.500 puestos de trabajo en el sector formal (sindicalizado) de la economía en el último año.
Los datos también muestran que el empleo total no cayó pero sí que disminuyó la calidad del empleo, con destrucción de empleos en el sector formal y aumento del empleo en negro. La EPH (31 aglomerados urbanos) registró 137.000 nuevas personas empleadas en 2012 explicados por un aumento de los empleados asalariados no registrados del 1,8% y cuentapropistas del 3,5%. En el año 2011 se habían creado 229.000 empleos, de las cuales la mayoría correspondió a los asalariados no registrados
(108.800), seguida por asalariados registrados (89.700) y cuentapropistas (30.560). Extrapolando los datos al total de la población, las estimaciones muestran que se crearon unos 203.000 nuevos empleos en 2012 explicados por un aumento de los empleados asalariados no registrados (+1,7% anual) y cuentapropistas (+3,4% anual). Entre ambas categorías sumaron los 210.800 nuevos empleos, compensando la destrucción de empleo en el sector formal (7.800 personas).

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