jueves, 31 de diciembre de 2020

Se va el 2020, llega un 2021 de luchas

Terminamos un año de pandemia.

En diciembre de 2019 nos enteramos que en una provincia desconocida de China, un virus causaba estragos.

Después supimos que el virus se expandía por todo el mundo y que pronto se convertiría en pandemia.

Aquí en Buenos Aires, el Ministro de Salud de la nación, soslayaba el tema y se sentía más preocupado por el Dengue.

No tuvimos estragos por el Dengue, aunque como todos los veranos y desde hace más de 10 años, el Dengue regresó al país para quedarse.

Sin embargo y a pesar de la consideración del Ministro, el Covid 19 nos pegó de lleno.

En febrero de este año pasaba mis vacaciones en Villa Gesell y veía las noticias por televisión, el avance del SARS Cov 2 como así se llama, y nos enterábamos que la contención del virus en la Ciudad de Wuhan, China, no había evitado la diseminación mundial del coronavirus.

Europa sufrió un golpe tremendo y en España e Italia los fallecimientos diarios treparon a miles de personas.

El coronavirus llegó a los EEUU y pronto lo tuvimos en Sudamérica y en nuestro país.

Argentina es considerada como un país de ingresos medios.

Pero la realidad es otra.

La pobreza aumenta y los niños, los jóvenes y los jubilados son sus víctimas principales.

La desocupación aumentó en cuanto iniciamos la cuarentena.

Los sueldos quedaron congelados, los despidos fueron encubiertos y la indigencia se puso a la vista.

Familias sin techo, hogares sin recursos, contagios garantizados.

Un gobierno que demostró sus debilidades, desde el momento que tuvo que conceder al empresariado, a los capitalistas a disminuir los salarios, y no mucho después, aceptar el reclamo, de apertura de la economía, léase correctamente, beneficiarlos.

Las medidas que el gobierno adoptó para paliar la misera fueron y son insuficientes.

Sobre el final de la primavera el aislamiento social y el distanciamiento no se cumplieron.

El sistema de salud crujió.

El trabajo de todos los trabajadores de la salud, el esfuerzo físico, intelectual y psicológico, sostuvo la emergencia sanitaria.

Los salarios quedaron retrasados.

La sociedad aplaudió durante semanas el esfuerzo realizado.

Las patronales privadas y del estado en todas sus jurisdicciones, no otorgaron aumentos salariales.

Llegamos a fin de año sin paritarias, con aumentos miserables en el Gobierno de la Ciudad y una burocracia sindical acorralada por las protestas y las manifestaciones que tampoco parecen preocupar al ejecutivo porteño.

En estos días observamos un incremento del número de contagios.

La llegada de la vacuna Sputnik V es apenas el comienzo de un plan de vacunación que en primer lugar necesita la llegada de las vacunas en cantidad millonaria.

Los trabajadores de la salud pública y privada exigimos el reconocimiento material de nuestro trabajo.

El 2021 será la continuidad de la pandemia pero también tiene que ser desde el inicio, el momento de nuestra recomposición salarial.

Si fuimos y somos esenciales, que nos paguen como esenciales.

Por un 2021 que termine con la pandemia.

Por un orden social sin pobreza ni desigualdades.

Bienvenida la aprobación de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Que se cumpla la ley sin objetores institucionales.

A ganar la lucha contra el Covid, a ganar la lucha por todas nuestras reivindicaciones.

Por un 2021 de luchas y triunfos.

Luis Trombetta