martes, 2 de abril de 2013

Ni el clima ni la naturaleza: el capitalismo


Con total desvergüenza los gobiernos que encabezan los partidos del capital asignan a las desventuras de la naturaleza, sus responsabilidades ante las calificadas catástrofes naturales.
Sin embargo esas catástrofes no son tales sino más bien son la consecuencia de la organización social capitalista, incapaz de brindar el avance del conocimiento y la tecnología al servicio de la masa social que sostiene con su trabajo, el beneficio que se llevan los explotadores.
Las vicisitudes de la naturaleza ya fueron discutidas en años recientes, frente a catástrofes de inmensa magnitud como fue el tsunami en el sudeste asiático en 2004, situación en la que se señalaron los riesgos del "Cinturón de Fuero" del pacífico, previsibles con la tecnología disponible para la prevención de movimientos sísmicos. En 2011 el terremoto en Japón fue detectado por los sistemas de alertas conectados a los sismógrafos japoneses, insuficiente para evitar el hundimiento de buena parte de la isla. Obviamente el acceso a la tecnología en las diferentes regiones del planeta no es un problema de la naturaleza, sino del orden establecido por la organización social capitalista. En una palabra: se joden los de siempre.
Pero volviendo a la ciudad de Buenos Aires, la reiteración de las inundaciones, de los daños que las inundaciones provocan, se explican mejor por las políticas de los partidos que gobiernan que por los problemas climáticos.
La reiteración de los acontecimientos hacen que ante lluvias copiosas, se avecinen los peores pronósticos sobre el cuerpo social.
En primer lugar, la tarea inmediata será resolver el problema de miles de familias que están bajo el agua, sin ropas, sin alimentos, sin luz, a la intemperie.
El gobierno porteño y el gobierno nacional son responsables por responder urgentemente.
Pero sin una reorganización social es imposible desterrar las causas de las catástrofes que no son naturales sino sociales.

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