El
negocio capitalista de los medicamentos
En
innumerables debates, foros, reuniones y publicaciones, se ha discutido acerca
del precio de los medicamentos y las ventajas que ofrecería la producción
pública de medicamentos (PPM), particularmente a partir de la crisis del 2002.
También
señalamos que el rescate de la industria farmacéutica por parte del gobierno
nacional, impulsado al comienzo por Duhalde y continuado por el kirchnerismo,
recompuso el mercado local de especialidades medicinales, fuertemente abatido
por la aceleración de los precios locales (tras la devaluación del 300%
iniciada por Duhalde bajo la directiva de Remes Lenicov y continuada por
Lavagna, que estuvo hasta el 2005, con la presidencia de Kirchner).
En
su momento las discusiones sobre la
PPM alborotaron las huestes del progresismo vernáculo que
vieron en esa línea, un plan de desarrollo de la industria nacional, y hasta la
sustitución de importaciones de esos productos.
La
realidad se ocupó de demostrar que la
PPM era una aspiración imposible de cumplir sin antes definir
el carácter social del estado, los límites impuestos por las empresas
internacionales, la ley de patentes medicinales, los acuerdos firmados en la OMC, en definitiva, sin por lo
menos caracterizar el negocio capitalista de la salud y en particular el lugar
de la industria farmacéutica.
El
progresismo, el kirchnerismo y la corte de aduladores del “modelo” no se
animaron a denunciar la ley de patentes y afirmar su desconocimiento, medida
inicial para poder llevar adelante una propuesta de producción de medicamentos,
aún en el marco del estado y bajo las condiciones de atraso de la industria
farmacéutica y química.
Por
supuesto que el desarrollo de la investigación en manos del estado hubiera sido
una pieza fundamental de un programa de PPM, que debía financiar y promover a
las universidades públicas, a sus investigadores y docentes, dotarlos de
presupuesto y salarios que permitieran ese desarrollo.
¿Por
qué hago referencia sobre la cuestión de la PPM?
Por
aquella época mucho se discutió sobre las posibilidades de producir
medicamentos más baratos, tomando como ejemplo la industria de la India.
Algunos
medicamentos fabricados en ese país, especialmente destinados al tratamiento
del sida, se expedían a precios enormemente ventajosos respecto a los precios
formados por las transnacionales dueñas de las patentes.
Claro
y preciso fue el consejero delegado de
Bayer, Marijn Dekkers, en declaraciones recogidas por la revista 'Bloomberg Business Week': No producimos
medicamentos para los indios. Los producimos para los pacientes occidentales
que pueden permitírselos" (enero 2014).
Las compañías farmacéuticas Merck & Co. (MRK: EE.UU.) y Bristol -Myers Squibb Co. (BMY: EE.UU.) se
enfrentan a nuevas amenazas a la protección de sus patentes en la
India. Un panel designado por el gobierno
se prepara para evaluar más drogas a copiar por los fabricantes locales.
“…Los mercados emergentes son cada vez más difícil
de navegar para los fabricantes de medicamentos globales, incluyendo Pfizer
Inc. (PFE: EE.UU.) y Novartis AG (NOVN), que han luchado para defender sus
derechos sobre las terapias de gran éxito en la India. Los fabricantes
de medicamentos se enfrentan a una creciente amenaza a sus patentes cuando el
gobierno de la India busca hacer
tratamientos más baratos a nivel local, dijo Ajit Mahadevan, líder del grupo de
consultoría de ciencias de vida en Ernst & Young en Mumbai.”
La empresa Merck señaló: Alentamos al gobierno de la India para tranquilizar a
los inversores. La India
respeta y valora la innovación y la protección de la propiedad intelectual.
Bristol - Myers en un comunicado por correo
electrónico, dijo que está "profundamente preocupado por el deterioro de
las protecciones para los medicamentos innovadores patentados en la India " y seguirá
actuando para proteger sus derechos de propiedad intelectual.
El gobierno de la India pretende ampliar la producción de
medicamentos a bajo costo, lo que favorecerá a la industria local y al mercado
interno.
Sin embargo, la cuestión central es la ley de
patentes, los acuerdos con la OMC
y el interés de las empresas farmacéuticas por defender sus registros de propiedad
sobre las patentes de medicamentos, en defensa del negocio capitalista de su
industria.
La industria farmacéutica tiene sus bases
establecidas en el comercio internacional, fuertemente aventajado por la
vigencia de la ley de patentes, que protegen la propiedad privada del
medicamento y solo expira tras un período de 20 años, infinitamente superior a
la vigencia de las especialidades medicinales, que se superan a si mismas o que
encuentran variantes que modifican la biodisponibilidad y la bioequivalencia a
favor de sus resultados.
Sólo algunos productos han atravesado la historia
de la medicina conservando inalteradas sus cualidades medicinales.
Vaya como ejemplo el ácido acetilsalicílico
(aspirina) sintetizado por primera en 1853.
La
PPM solo será posible en el curso de un reordenamiento de la industria, la
investigación y la elaboración de medicamentos, sobre bases socialistas y el
gobierno de los trabajadores.
Las experiencias nacionalistas están agotadas (como
la pretendida PPM en nuestro país) y no han podido frenar el alza del precio de
los medicamentos ni desarrollar la industria local en competencia con los
intereses de la burguesía y el imperialismo.
Como dijo Marijn
Dekkers, los medicamentos no son para los pobres.
La
India es una
nota desafinada en el concierto mundial de la industria farmacéutica.
Sin
demora, los dueños de la industria farmacéutica trasnacional le aplican la
sintonía fina.
Luis
Trombetta
Marzo 2014