lunes, 20 de abril de 2020

El impacto del covid19 en los trabajadores de la salud.


Multiempleo y riesgo laboral
El impacto del covid19 en los trabajadores de la salud.

En conjunto, los trabajadores de la salud enfrentan el impacto directo de la pandemia de coronavirus.
Si bien en las últimas 5 décadas hemos enfrentado enfermedades transmisibles de alto riesgo en el entorno laboral, el covid19 encuentra en los trabajadores de la salud, un blanco particular.
Las medidas de bioseguridad ante el riesgo de exposición biológico, han operado un cambio trascendente a partir de la epidemia del VIH.

En los 80 la aparición del virus de la inmunodeficiencia humana impuso la adopción de medidas estrictas de bioseguridad, para evitar el contagio durante la exposición accidental a la sangre y otros derivados que contenían el VIH, así como al virus de la hepatitis B y C.
Fue un aprendizaje que requirió entrenamiento, adopción de medidas de barrera efectivas y comprensión de la naturaleza de la enfermedad.
A partir de la introducción de tratamiento de alta eficacia, la epidemia de sida modificó su curso natural y en la actualidad los tratamientos han superado los pronósticos ominosos de aquellos años.

Sin embargo, las medidas de bioseguridad se mantienen y fueron adoptadas universalmente.
La aparición de un nuevo virus, de transmisión por contacto y por vía respiratoria, de rápida expansión y fácil contagio, ha introducido nuevas categorías de control de exposición laboral de origen biológico.

En la práctica se traduce en la adopción de nuevas conductas, cambio de hábitos en el desempeño de nuestra labor y por supuesto, el cumplimiento de reglas que incluyen la vestimenta, el distanciamiento, y las conocidas medidas universales, entre ellas el lavado de manos.

En este escenario, la totalidad de los trabajadores de la salud, tanto en el ámbito público, privado o de la seguridad social, enfrentamos las limitaciones manifiestas en la inexperiencia con este nuevo agente, y las condiciones materiales de nuestros empleos.

Es indudable que las condiciones salariales en particular en el sector de la enfermería, obligan al multiempleo, situación de la que no están exentas las demás profesiones.
Esta condición laboral, implica el riesgo de la transmisión del covid y de otras patologías infecciosas, en la medida que el trabajador se desempeña en diferentes instituciones con diferentes niveles de protección.

En el caso de los enfermeros que cumplen tareas en distintas instituciones y bajo diferentes regímenes de trabajo, se observa el riesgo de transmisión horizontal, es decir, entre áreas en las que cumplen funciones similares y aún disímiles.

En circuitos cerrados como la terapia intensiva y tal vez en salas de internación general, el riesgo de transmisión se relaciona con la calidad del cumplimiento de las reglas de bioseguridad.

El trabajador que se desempeña en diferentes posiciones laborales, multiplica el riesgo.
Las condiciones materiales del empleo en salud, son anteriores a la irrupción de covid19, pero las características de la pandemia han puesto el problema en el ojo de la tormenta.

En el caso de los trabajadores que se exponen directamente a la asistencia de los casos sospechosos y de los enfermos confirmados, la falta de los equipos de protección personal es una limitante absoluta para el desempeño de la tarea.

Por lo tanto, no es posible asistir a ninguna de las consultas presenciales ni a los casos hospitalizados, sin la provisión de los equipos de calidad reconocida.
Asimismo, los protocolos son de cumplimiento obligatorio.

La sola ausencia de los EPP o el incumplimiento del protocolo de asistencia, es suficiente para que el trabajador se niegue a exponerse al contagio.

Si las instituciones de cualquier origen no cumplen con los requisitos obligatorios, no solo el trabajador debe exigir su cumplimiento, sino que la autoridad sanitaria pertinente, debe vigilar el cumplimiento y la ejecución de los protocolos para la gestión del covid19.

En primer lugar se debe esclarecer a los trabajadores y asimismo a la clase trabajadora en general y a la opinión pública, que no se trata de una guerra, que no hay voluntarismo ni héroes y que el trabajo debe ser remunerado, el trabajador tiene que contar con los recursos físicos, la patronal privada y el estado deben asistir las necesidades y los requerimientos obligatorios y por supuesto, debe haber reconocimiento de la tarea de riesgo, bajo la modalidad de ART.

Un elemento no menor es el agotamiento del personal de salud, tanto desde la capacidad física como emocional.
El impacto psíquico y la exigencia intelectual y física, deben preservarse y es obligatoria la vigilancia y el resguardo de la integridad del trabajador, en el curso de una pandemia que tiene como primeros trabajadores en riesgo, a los de la salud.
Cuidar al que cuida debería ser una consigna para el conjunto de la comunidad sanitaria.
No olvidemos que en una institución de salud, hay múltiples actividades, oficios, profesiones que hacen a la estructura de la institución.

Por último, el control de la salud de los trabajadores y la obligatoriedad del cumplimiento de los protocolos de atención, son elementos fundamentales para la identificación de los casos sospechosos y de la atención de los mismos.

Las representaciones sindicales deben mantener una constante vigilancia sobre el cumplimiento de las recomendaciones de responsabilidad patronal, desde los EPP hasta la evaluación del estrés laboral y los casos de burnout laboral, o síndrome del quemado en el trabajo.

La organización de los trabajadores bajo condiciones excepcionales, en referencia al aislamiento o distanciamiento social, no debe ser suspendida.
Deberá adoptar las características que permitan su desenvolvimiento, de acuerdo al lugar y las condiciones de trabajo.

El trabajo bajo las condiciones del capitalismo es alienante y solo será superado por un cambio en el régimen social, bajo la conducción de la clase trabajadora.
La pandemia del coronavirus, es el nuevo escenario en el que clase obrera deberá asumir la consigna de 1914: socialismo o barbarie.
Luis Trombetta.
19/04/2020

martes, 10 de marzo de 2020

La sorpresa de un ministro.

Si algo completaba el escenario del desconcierto sobre el futuro inmediato de nuestro país, la confesión del ministro fue reveladora.

En una sociedad empobrecida, con familias adeudadas con las tarjetas de crédito, jubilaciones que no cubren los mínimos gastos de subsistencia, empleo informal y el riesgo inminente de cesación de pagos, la llegada del covid19 sólo aumentó la incertidumbre en la población.

Porque la admisión del ministro no sólo es un error de cálculo, sino el fracaso rotundo de una política consciente de contención social, ante la inevitable crisis sanitaria que recorre el mundo y que ha llegado al país.

Porque la política de medidas progresivas, la " fase de contención" que argumentó la autoridad sanitaria, estaba inscrita en la necesidad de contener mucho más que al virus, el reclamo de una sociedad que comienza a percibir el riesgo de la salud de todo el cuerpo social.

Ante precios de medicamentos inaccesibles, alimentos que no paran de aumentar, salarios insuficientes, el peligro de una extensión incontrolable de coronavirus, plantea la inminencia de una crisis social que superaría la contención operada desde la coalición gobernante.

Ese es el transfondo de las medidas progresivas, que como ya he señalado, corren por detrás de los hechos.
La denuncia del colapso de la guardia del Argerich es un llamado de urgencia, que pone las cosas en su lugar.

El gobierno porteño lo atribuye a una maniobra kirchnerista, pero no puede ocultar que 40 empleados de ese hospital inician el aislamiento en sus domicilios.

Los intentos por bajarle el precio al problema resultan más ridículos aún.
Porque si el dengue y el sarampión son más importantes según el propio ministro, ahora deberá admitir que se sumó repentinamente, la tercer preocupación!

Cuando los argumentos políticos pretenden conducir el curso de una pandemia, y rebajar el nivel de alerta para adaptarlo con los recursos escasos, las víctimas de esas decisiones se multiplicarán.
El gobierno opera contra reloj.
¿Espera enlentecer el curso de la enfermedad?
El virus sorprendió al ministro.

domingo, 8 de marzo de 2020

Covid19: la crisis sanitaria internacional llega a la Argentina.


En toda sociedad, tratárase de Europa, de una región no europea sometida a la transformación del desarrollo o de una colonia europea propiamente dicha, una epidemia influía sobre la relación de poder entre la minoría dominante y la mayoría dominada. Obviamente, eran los gobernantes quienes determinaban la respuesta oficial a la enfermedad.
Sheldon Watts
Epidemias y poder.
Historia, enfermedad, imperialismo.

El SARS.
Cuando la alarma se generalizó por el tráfico aéreo intercontinental, la situación ya se había complicado. En ausencia de una vacuna, la primera medida de defensa fue la mascarilla quirúrgica protectora, que pronto se volvió parte del panorama en las calles de beijing y Toronto.
Frederick F. Cartwright – Michael Biddis
Grandes pestes de la historia.


Hoy se conocen nuevos casos de personas afectadas por el covid19.

El número creciente de casos, aún en mínima escala, plantea un escenario de multiplicación de consultas, nuevos casos, extensión geográfica y una mayor demanda de servicios asistenciales.
Las directivas lanzadas desde el ministerio de salud, desde la universidad de Buenos Aires, y la información que se difunden por diferentes medios, contemporizan la posibilidad de contener el avance de la enfermedad, en los límites de una difusión sin organizar a la población, como las medidas que ya fueron adoptadas en los países de Europa.

La estrategia que adopta el gobierno, se diferencia de la adoptada contra el dengue, ya que en ésta, le propone a la comunidad que descacharrice, combata al mosquito en sus criaderos, participé activamente en la acción contra el dengue.
En cambio, frente al coronavirus, las directivas se dirigen a que las personas que presenten síntomas, consulten telefónicamente, e inclusive eviten el desplazamiento.

Es una estrategia que corre por detrás del problema.

En una situación de contingencia, es necesario movilizar a toda la población, para preparar un escenario que supere la capacidad de respuesta existente.
Por ahora hacen sus negocios los vendedores de barbijos, alcohol gel y desinfectantes.
Ellos la tienen clara: no hay que desaprovechar oportunidades de ganar dinero.

¿Podría el gobierno contener una demanda social incrementada por un número mayor y creciente de casos?
Esa es la clave de este tiempo.
Luis Trombetta

domingo, 12 de enero de 2020

Esperando el índice de diciembre, avisame si hay aumento.


Avisame si hay aumento

Las discusiones paritarias entre la Asociación de Médicos Municipales (digamos entre sus auto elegidos “representantes paritarios”) y el Gobierno de la CABA (el empleador), transcurren (si es que se puede decir así) en el más hermético de los secretos.
No es la primera vez y aunque desearía que fuera la última, el futuro acuerdo salarial, seguirá siendo un tributo a la confidencialidad.

El cumplimiento de la cláusula de revisión (ya que en nuestra paritaria siquiera se habla de “gatillo”), es una deuda impaga.

En primer lugar porque ambas partes se esfuerzan por dilatar el asunto.

Bien porque la AMM firmó un acuerdo a la baja, que significó un 19% para el 2019, sin actualización de la pérdida del 2018, y que su reconocimiento por parte de la dirigencia firmante, sería la admisión de su responsabilidad.

Bien porque el gobierno del macrista peronista Rodriguez Larreta, único sobreviviente del naufragio amarillo, tampoco se dispone a pagar, si no es con una quita de la actualización que surgiera del cómputo del incremento real de la inflación, y digamos del remanido poder de recuperación del salario.

Como un dueto perfecto, ambos se esfuerzan por hacer pasar un camello por el ojo de una aguja.
Mientras tanto, a los ricos no les preocupa el reino de los cielos.

Porque la ciudad más rica del país, mantiene el déficit edilicio de los hospitales, y hasta el mobiliario de nuestros lugares de trabajo, los proveemos con sillas y escritorios, provenientes de nuestras propias “solidarias donaciones”.

No hay duda que la promesa pejotista kirchnerista de que “habrá 2019”, cumplió su función desmovilizadora.

La inesperada reacción, organización y lucha de los “residentes”, le puso un freno al macrismo pejotismo porteño, liquidando la deseada flexibilización laboral y salarial auspiciada por el gobierno.

Los jóvenes sorprendieron a tirios y troyanos: la AMM hizo mutis por el foro, el gobierno reculó, la ministra se excusó (ahora va de diputada!) y Larreta recibió un mazazo.

Un triunfo que dejó al descubierto a la dirigencia de la AMM, a la Lista 10 y seamos sinceros, también al Frente de Recuperación Gremial!
La siesta de la “oposición sindical en la AMM”, no los justifica ni los exonera.

Y así llegamos a enero, esperando que los vientos nos lleven las noticias del aumento del IPCBA diciembre 2019 (en castellano, la inflación de diciembre), para sumar el desfasaje del salario y aplicar la revisión salarial.

Unos médicos amigos, impulsados por el alegría navideña, hicieron un cálculo que dotado de generosidad contable, provocó un festejo anticipado.

Como si verdaderamente tuviéramos que esperar el índice de diciembre (más cerca de 4% que de ningún otro dígito), ya sabemos que el gobierno nacional, flamante y recién estrenado, aboga por aumentos de salarios en cuotas fijas, huyendo de las paritarias como “huir como si quemara la sombra”, con perdón de Marçal Font i Espí.

Volviendo al asunto, mientras los delegados paritarios y la patronal esperan que el número mágico salga en beneficio del ajuste, la mala noticia es que la inflación nos come el salario, el aumento del ABL en la CABA no perdona, el IVA a los alimentos corre por cuenta del plan solidario nacional, y nos acercamos a una versión vernácula remasterizada de ¡piove, governo ladro!

Y “a quien le quepa el sayo, que se lo ponga”.

Cada vez que se evoca la “cláusula gatillo”, más nos acercamos al corchazo autoinflingido.
Será porque el calor nos tuerce la puntería.

Luis Trombetta
Enero 2020

domingo, 29 de diciembre de 2019

Me punguearon en el Muñiz


El día viernes me robaron el teléfono celular.
Fue un robo al paso.
Caminaba por el Hospital desde el pabellón 30 hacia la entrada, por el camino paralelo al laboratorio.

Despreocupado, llevaba desabrochado el guardapolvo.
Hacía calor.
Llevaba la billetera y el celular en el bolsillo izquierdo del guardapolvo.
Maldito momento en que pensé ir al cajero del banco.
En el ir y venir, caminó gente a mi lado.
Como siempre.

En la explanada del ingreso al edificio, frente a la Terapia 3, me encontré con un médico amigo.
Como siempre, un intercambio de saludos y abrazos.
Ingresé al edificio rumbo al cajero.

Allí me di cuenta: me habían pungueado el celular.
Salvé la billetera.
El odio me invadió: por el robo, por el mal nacido que me robó y por mi descuido.

¿Cómo no tomé la precaución de abrochar el guardapolvo?
¿Cómo no percibí que entre los caminantes, pasajeros de siempre y otros no, acechaba un hijo de puta?

Regresé desesperado sobre el camino recorrido: no lo encontré.
Ya en la sala 20, la solidaridad de las enfermeras, no se demoró.
Llamaron al celular pero ya estaba apagado.

Me robaron y no dejo de pensar en el ladrón.

Esta misma semana me solicitaron un informe sobre hechos de violencia en la División C.
Recorrer unos minutos las unidades, conversar con el personal, con los compañeros, revisar el libro de Enfermería, alcanzó para identificar los últimos vandalismos.
Nada nuevo.
Pero me tocó a mí.

Luis Trombetta

miércoles, 25 de diciembre de 2019

La ley general de los gases y el futuro argentino


¿Hacia dónde vamos?
La ley general de los gases.

El aumento del número de familias pobres en el país, ha despertado la atención de toda la sociedad.
El último año del gobierno de Macri enterró sus promesas electorales.
Sin embargo, un 41% de los votantes le dieron su apoyo.

Por el lado del peronismo, el kirchnerismo unificó el frente interno y liquidó a las variantes que pretendían ocupar el lugar. Los que no entraron se quedarán mirando desde la vereda, mientras anteriores críticos como el mismo presidente, recuperaron protagonismo que nunca imaginaron.

Con la consigna “hay 2019”, le hicieron el aguante al macrismo, que descargó su furia final sobre una mayoría castigada económicamente, que no contó siquiera con las vacunas suficientes para proteger a sus niños.

Una medida del retroceso social, es el regreso del sarampión.
Inocultable barbaridad de un gobierno de CEO´S que liquidaron el ministerio de salud.

La esperanza de las elecciones, despertó las ilusiones en la masa de votantes que se volcaron al actual presidente.

Se espera no la lluvia de inversiones del fracasado macrismo, pero al menos la inyección del dinero que le diera un respiro al consumo masivo de mercaderías esenciales: alimentos y medicamentos.
No es así.

El paquete de medidas económicas ajusta a los jubilados, que es lo mismo que ajustar a los trabajadores activos que aportan el salario anticipado para cuando se jubilen.

Cabe preguntarse por qué el FMI, los bancos y hasta los propietarios de los bonos de la deuda externa le dan el apoyo al gobierno.
Confían en que con esta apuesta no pierden.

Mientras tanto, nos anuncian que las medidas de ajuste, impactarán en los que más poder económico tienen, como si el reparto de las pérdidas sobre los que siempre pierden compensara con los que siempre ganan, que ganarían un poco menos, ¿aporte patriótico al fin?

¿Quién tiene que poner los dólares para financiar el pago a los usureros?
¿Quién tiene que bancar el desmadre económico? ¿los trabajadores o los empresarios?
¿Quién tiene que bancar el sideral aumento del precio de los medicamentos? ¿los enfermos?

Economía informal.
Desempleo.
Empleo no registrado.
Deudas familiares impagables.
Créditos en tarjetas también impagables.
Créditos UVA impagables.
Y la respuesta del gobernó: Ley de emergencia solidaria.

La mecha es corta, dijo un aliado del gobierno.

El gobierno debería repasar la Ley general de los gases.

La ley de Gay-Lussac introduce una proporcionalidad directa entre la temperatura y la presión, siempre y cuando se encuentre a un volumen constante.

Ese es el problema: el volumen no es constante, sube la temperatura (social) y la presión crece. El estallido es inevitable.

Es cuestión de física de 3º año.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Los jóvenes profesionales ganaron las calles, el gobierno debe responder


Por Luis Trombetta
Para Diario Z
01/12/19

Cuando el bloque de legisladores de Vamos Juntos aprobaba un nuevo Régimen de Residencias de Equipos de Salud y Apoyo a los Equipos de Salud del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la policía metropolitana desataba una feroz represión contra los jóvenes profesionales que expresaban su rechazo en la puerta de la legislatura porteña.
El proyecto presentado por el Poder Ejecutivo y la Ministra de Salud Ana María Bou Pérez, fue aprobado en el recinto con la mayoría del bloque oficialista (Vamos Juntos).
El régimen de residencias y concurrencias es un programa de capacitación intensivo que se inicia en 1944 en la Cátedra de Semiología y Clínica Propedéutica a cargo de Tiburcio Padilla (1).
En 1958 la Secretaría de Estado de Salud Pública aprueba la Resolución 1778 que define a la residencia como: “Un sistema de educación profesional para graduados en escuelas médicas, con capacitación en servicio, a tiempo completo y en un plazo determinado, a fin de prepararlos para la práctica integral, científica, técnica y social de una especialidad” (1).
La residencia es un programa de actividad de tiempo completo y con dedicación exclusiva, rentado.
Las Residencias del Equipo de Salud constituyen un sistema remunerado de capacitación en servicio de postgrado a tiempo completo, con actividad programada y supervisada, con el objetivo de formar para el ámbito intra y extra hospitalario un recurso humano capacitado en beneficio de la comunidad (2).

Las Concurrencias del Equipo de Salud constituyen un sistema de capacitación profesional de postgrado a tiempo parcial no remunerado desarrolladas bajo condiciones de programación y supervisión y con el objetivo de formar en el ámbito intra y extrahospitalario profesionales capacitados en beneficio de la comunidad (3).
La diferencia sustancial entre ambos sistemas, es el reconocimiento de la relación laboral a tiempo completo, remunerada y la carga horaria de la residencia, mientras que la concurrencia es ad honorem con una carga horaria menor.
Sin embargo, ambos sistemas se nutren del trabajo de miles de profesionales en todo el país, particularmente en la CABA, que cuenta con residencias ampliamente extendidas en todo el sistema de salud.
El desconocimiento del trabajo no remunerado de la concurrencia, ha generado reclamos que se suman a las condiciones laborales de los profesionales residentes, que denuncian las condiciones de trabajo, sometidos a jornadas extenuantes y a tareas que no son propias de su capacitación, cubriendo las necesidades de falta de personal y suministros en los hospitales del Gobierno de la Ciudad.
La aprobación de una nueva ley que profundiza la precarización y la flexibilización laboral de los jóvenes profesionales, ha generado un repudio generalizado, sumado a la represión desatada en la puerta de la Legislatura el mismo día de su aprobación en el recinto.
La nueva ley impone una carga horaria de hasta 64 horas semanales y un régimen salarial especial, desvinculado del Contrato Colectivo de Trabajo que rige en la CABA conforme a la Ley de Carrera Profesional vigente.
La Asociación de Médicos Municipales ha desmentido que hubiera dado el apoyo a la ley sancionada el 28/11, desmintiendo a la Ministra Bou Pérez, denunciando la disminución de derechos adquiridos, reclamando el veto de la Ley.
Pero ha sido la inmensa movilización de residentes y concurrentes que recorrió el centro porteño, la expresión más poderosa del repudio al régimen que pretende imponer el gobierno de la CABA.
Los miles de jóvenes profesionales han anunciado un paro por tiempo indeterminado y la asamblea de Residentes y Concurrentes mantiene firme su plan de acción.
El parlamento porteño ha detonado una crisis en el sistema de salud de la ciudad, de alcance aún no conocido.
Los profesionales que se desempeñan en el sistema de residencias y concurrencias le han dado una fuerte demostración de unidad gremial, a pesar de la represión policial.
El escenario de fin del año, promete una agudización de la crisis.
El veto a la ley podría generar la renuncia de la propia ministra.
El gobierno de la Ciudad encara un nuevo período tras su triunfo en las elecciones, con una crisis en el sistema de salud.
Los jóvenes profesionales han ganado las calles.
El gobierno debe responder.

Luis Trombetta
Médico.
Profesor Adjunto Facultad de Medicina. UBA
Integrante del Frente de Recuperación Gremial en la Asociación de Médicos Municipales

Fuentes