sábado, 23 de agosto de 2014

El 27 a Plaza de Mayo

“EL 27, DE PLAZA DE MAYO A CONGRESO, CON JORNADA EN TODO EL PAIS, LE DAREMOS PROGRAMA Y MOVILIZACION AL PARO DEL 28”


Con estas palabras se refirió Néstor Pitrola a la gran movilización que la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero organiza con la CTA de Pablo Micheli el día antes del paro nacional, del cual formarán parte al día siguiente.
Pitrola continuó “Las luchas obreras del momento, sea contra los despidos, por la reapertura de paritarias o contra el impuesto a la ganancias en los salarios, plantean una acción de conjunto, decisiva, del movimiento obrero, para quebrar el ajuste en marcha dictado por la agenda de la banca acreedora y los grupos económicos que el gobierno sigue a pie juntillas”
“El paro tiene que ser activo y movilizador. Le venimos reclamando a las centrales que sea un paro de 36 horas con ese objetivo. Por eso nuestra Coordinadora Sindical Clasista acordó con CTA Micheli, una gran movilización que partirá de la Plaza de Mayo y culminará en el Congreso con un claro programa que tampoco presentan Moyano y Barrionuevo, aunque las demandas son comunes en los gremios de las cinco centrales. Así, prepararemos el paro del 28 en todos los gremios, estén o no adheridas sus direcciones sindicales. Por ejemplo con Lear, Donnelley y Emfer, estaremos luchando por el paro general en Smata, Gráficos y Metalúrgicos, cuyas burocracia sindicales no adhieren a la medida; lo mismo en el Subte, docentes o en telefónicos”, culminó Pitrola.
El programa preacordado de la gran movilización es el siguiente:

Prohibición de despidos y suspensiones por un año. Ocupación de toda empresa que cierre.
Abajo el impuesto al salario.
Reapertura de paritarias. Salario mínimo equivalente a la canasta familiar.
Aumento de emergencia a los jubilados. 82% móvil.
No pago de la deuda externa.
Derogación de la ley antiterrorista.
No a la ley antimanifestación.
Desprocesamiento de todos los luchadores.
Absolución de los petroleros de Las Heras.

PARTIDO OBRERO

viernes, 22 de agosto de 2014

Berni, un provocador.


Berni es un provocador al servicio del gobierno.
El planteo de que los delincuentes extranjeros deberán ser deportados, gira en torno a los viejos y conocidos argumentos de Miguel Cané, que a comienzo del siglo XX se ocupó de la expulsión de los obreros huelguistas, y fue autor de la ley de residencia.
Altamira se refirió al respecto, señalando que siguió vigente hasta el gobierno de Frondizzi.
Berni dejó en claro que cortar una ruta es un delito y que merece el mismo tratamiento que propone para los extranjeros que delinquen, argumentando que los delitos no los determina la política de su gobierno sino las leyes vigentes.
En ese sentido, el ataque a los extranjeros se emparenta con las causas abiertas contra trabajadores que se han manifestado en cortes de ruta y es una advertencia para toda la clase obrera, que desarrolla una alternativa clasista oponiéndose a la regimentación que intenta poner la burocracia sindical y el gobierno.
Altamira señaló este aspecto y destacó particularmente el apoyo de CFK al "delincuente" Pedrazza.
Un aspecto muy importante de la intervención de Altamira ha sido el señalamiento del carácter internacional del ataque a los extranjeros, componente esencial de todos los discursos (y acciones) fascistas que recorren principalmente Europa, donde se procesa la crisis capitalista internacional.
No es extraño a los griegos (Amanecer dorado) ni a las bandas que operan en Ucrania, solo por dar dos ejemplos bien conocidos.
Por otra parte, el discurso del gobierno a través de Berni, recuerda la persecución peronista en los 70, cuando hablaba de infiltrados y de la sinarquía internacional.
Casal apoyó el discurso pero se vio contra las cuerdas cuando se denunció la permeabilidad de las fronteras, que hasta Berni, sobre el final, debió consentir.
La maniobra del gobierno y la burocracia sobre LEAR, quedó al desnudo.
La mejor forma de desenmascarar a los fascistas de turno, a los Berni y sus servidores, al mismísimo gobierno kirchnerista, es desarrollar el programa de independencia política y la lucha por la reorganización de la clase obrera y la juventud en una organización clasista y recuperando los sindicatos de la tutela de la burocracia sindical.
La prueba de que este desarrollo se encuentra en un curso acelerado, es el ataque a los obreros que luchan, a la izquierda revolucionaria y particularmente al Partido Obrero.
La tarea más que nunca es fusionar la izquierda revolucionaria con la clase obrera.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Triunfo en el Hospital Dueñas: restituyen a los odontólogos en sus cargos

Tras un paro iniciado ayer con total acatamiento de los odontólogos del Hospital Dueñas, el gobierno de la CABA representado por el Subsecretario Dr. Russo y AGOCIBA firmaron un acuerdo para levantar el paro y restituir a sus tareas a los odontólogos suplentes de guardia a partir del 21/8.
Sencillamente, un triunfo.

lunes, 18 de agosto de 2014

Articulos Web Donnelley: Inmediato paro y movilización del gremio por la expropiaciòn bajo control obrero - PO.org.ar

Articulos Web Donnelley: Inmediato paro y movilización del gremio por la expropiaciòn bajo control obrero - PO.org.ar

Paro de Odontólogos en el Hospital de Odontología Dueñas - Ciudad Autónoma de Buenos Aires

AGOCIBA INFORMA
PARO POR TIEMPO INDETERMINADO EN EL HTAL. DUEÑAS
Informamos a toda la comunidad que con motivo de haberse retirado el refuerzo de guardia del Hospital Dueñas. Los odontólogos de este hospital representados por la Asociación Gremial de Odontólogos, se decidió tomar la medida de parar la actividad profesional por tiempo indeterminado, hasta tanto tengamos una respuesta del Ministerio, en referencia a este conflicto que atenta contra la fuente de trabajo de los colegas que allí se desempeñan y la atención de los pacientes.
COMISIÓN DIRECTIVA AGOCIBA

miércoles, 13 de agosto de 2014

Capitanich vs la clase trabajadora por Diego Rojas


En la novela Segunda fundación, uno de los personajes de Isaac Asimov, al explicar el mecanismo del engaño, señala: “Solía decir que sólo una mentira que no estuviera avergonzada de sí misma podía tener éxito”. Tal vez el jefe de gabinete Jorge Milton Capitanich no se haya detenido en este requisito a la hora de pronunciar, en las últimas jornadas, unos brutales ataques a trabajadores empeñados en no perder sus puestos ni sus fuentes de trabajo. Para justificar las suspensiones de todo el personal en la fábrica Lear y las desvinculaciones de doscientos trabajadores -entre los que se cuentan los delegados de la comisión interna-, Capitanich había atribuido el viernes los hechos a la acción del Partido Obrero, al que definió como “el preferido por los capitalistas”.

“Esto tiene que ver con una acción del Partido Obrero, que no es el partido de los trabajadores.El único partido que defiende a los trabajadores es el Partido Justicialista”, había dicho el ex gobernador del Chaco (una de las provincias más pobres del país). Y había agregado: “Lo que hace el Partido Obrero es defender siempre los intereses de la patronal y hostigar el funcionamiento de la economía, El Partido Obrero no es un partido antisistema; es el partido del sistema, el preferido por los capitalistas y por los grandes empresarios“. La suma de incoherencias -una encadenación de mentiras que se avergonzarían de sí mismas- se incrementó el último martes, cuando en su habitual encuentro matutino con el periodismo, Capitanich continuó: “No nos vengan a correr por izquierda. La verdadera izquierda revolucionaria de este país siempre fue el peronismo”. Y en referencia al activismo de izquierda que gravita en el conflicto de Lear, agregó: “Observamos con mucha preocupación que no son solamente idiotas útiles sino que están actuando para destruir el empleo de los argentinos”. Las manifestaciones del jefe de Gabinete no sólo tuvieron el encanto del absurdo, sino queevitaron explicar el rol de una empresa multinacional estadounidense que había decidido vaciar su producción importándola desde plantas centroamericanas -pese a las restricciones a las importaciones que plantea el gobierno argentino- en función de deshacerse de su comisión interna combativa, en complicidad con el sindicato SMATA, dirigido por Ricardo Pignanelli. El citado sindicato acababa de publicar una solicitada en la que se manifestaban cansados del accionar de la izquierda y anunciaba que llamaría a una asamblea para destituir a los delegados combativos. Una vieja tradición de la burocracia sindical que, en el caso de SMATA, fue cómplice en la entrega de trabajadores izquierdistas a los militares para su desaparición durante la dictadura, como se comprobó en el caso de la fábrica Mercedes Benz.

Sin embargo, las declaraciones de Capitanich, por asombrosas que resulten, no logran ocultar el peso de unas acciones patronales hostiles contra sectores de la clase trabajadora que defiende sus derechos. No sólo es síntoma de esta acción empresarial el conflicto en Lear, sino también el de larga data en los talleres ferroviarios Emfer y Tatsa (de difusa propiedad del grupo Cirigliano, que también lo está vaciando) y, más recientemente, el de la gráfica de origen estadounidense Donelley, que el lunes anunció el cierre de su planta, ubicada también en el trazado de la ruta Panamericana. El modus operandi se había repetido tanto en Lear como en Donelley -cuya comisión interna está dirigida por miembros de la lista Bordó, que se referencia en el Partido de los Trabajadores Socialistas, miembro junto al PO e Izquierda Socialista del Frente de Izquierda-: los empresarios habían planteado recursos preventivos de crisis para imponer suspensiones y despidos, que fueron rechazados por los trabajadores y por el ministerio de Trabajo, aunque luego ejercitaron las desvinculaciones, en un caso, y el cierre de la fábrica, en el otro.

Con mucha demora, y cumpliendo varias resoluciones judiciales, el ministerio de Trabajo tuvo que garantizar el reingreso de la despedida comisión interna de Lear durante la mañana del último martes -a pesar de que el viernes mismo la empresa había suspendido a todo el personal-. “El ministerio vino a hacer cumplir la reinstalación y comprobó el lock out patronal con la evidencia de la empresa vacía y nadie trabajando -señaló a este cronista Silvio Fanti, secretario general de la comisión interna-. Cuando termine el periodo de suspensiones, la resolución indica que los delegados tenemos que estar”.

-Capitanich dijo que ustedes eran “idiotas útiles” al servicio de los grupos concentrados, ¿qué opina de esas declaraciones?
-No somos idiotas útiles, encabezamos la defensa de los puestos de trabajo y lo vamos a seguir haciendo. El SMATA debería movilizarse junto a nosotros y no lo hace, ellos sí, en claro servicio a este grupo concentrado. La empresa tiene un plan de expansión, necesita bajar los costos salariales y para eso necesita descabezar una comisión interna que defiende los derechos de los trabajadores. Yo he votado al kirchnerismo y le diría al jefe de Gabinete que si lo que dice es verdadero, que venga con nosotros a defender los puestos de trabajo.
Ante el cierre de la gráfica Donelley, los trabajadores decidieron tomar la empresa. “Los tres turnos de trabajo estamos desde esta mañana cumpliendo la conciliación obligatoria y estamos produciendo, terminando los trabajos que teníamos que terminar -explicó el martes por la mañana a este cronista Eduardo Ayala, delegado de la empresa-. La empresa no apareció y estamos tratando de preservar el trabajo para todos y lo estamos logrando. 

-¿Cuál es la actitud del sindicato?
-El sindicato nos está acompañando.
Donelley había anunciado la suspensión de trabajadores -no el cierre de la empresa- y había comenzado el vaciamiento empresarial tercerizando su producción hacia otras plantas. “En las plantas que dirigimos sindicalmente nos negamos a aceptar el trabajo derivado de Donelley -señala Pablo Viñas, secretario general de AGR-Clarín y miembro de la lista Naranja, ligada al PO-. Sin embargo, pequeños talleres cooperativos cuya dirección legal es la del sindicato estuvieron produciendo ese trabajo que la empresa decidió tercerizar. Ante el cierre de esta gran planta, creemos que es necesario que el sindicato llame al paro de todo el gremio para evitar esta situación”.

La posibilidad de que grandes empresas realicen operativos de despidos y vaciamientos para evitar la acción del sindicalismo combativo fue esbozada por el periodista Ricardo Carpena en su columna sindical del lunes en el diario Clarín. En medio del agravamiento de la crisis económica y el crecimiento de la izquierda en los sindicatos, las graves declaraciones de Capitanich y las amenazas de Pignanelli corroborarían esta teoría. Jorge Altamira, líder del Frente de Izquierda y otro “idiota útil”, según las palabras del jefe de Gabinete, así opinó: “Es palabrerío sin contenido: sólo la izquierda está contribuyendo a desbaratar los planes para despedir trabajadores y cerrar plantas. Capitanich dice que se acuesta muy tarde. Le recomendaría que duerma el tiempo suficiente como para contestar apropiadamente las preguntas de los periodistas y no desvaríos. El que está a las cinco de la mañana defendiendo los puestos de trabajo es el Frente de Izquierda, acción que se replica en el plano legislativo, donde planteamos la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo sin mengua salarial. Estamos avanzando con la CTA de Micheli en la realización de una gran marcha contra los despidos y el impuesto al salario que realizaremos a fin de mes”. La semana que viene la CGT definirá si realiza un tercer paro general contra el gobierno de Cristina Fernández ante la crítica situación que se vive en el campo laboral.

Hace cierto tiempo el kirchnerismo consideraba que, a su izquierda, sólo se encontraba la pared. No sólo miembros del gobierno planteaban esta máxima abiertamente, sino que sus acólitos estaban convencidos de su justeza y de su verdad. Sin embargo, uno de los efectos de la construcción de un relato ajeno a la realidad es que, cuando tal realidad se torna ineludible por la fuerza de los hechos, sólo resta entonces la aceptación o la psicosis. Las indefinibles declaraciones del jefe de gabinete Jorge Milton Capitanich permiten señalarlas como manifestaciones de esta segunda posibilidad. Quizás se trate de una psicosis senil que, en tanto síntoma de un cuerpo político agotado, tan sólo sea una comprobación más del así llamado “fin de ciclo” kirchnerista.