jueves, 7 de marzo de 2013

Paritarias


ASAMBLEA 12 DE MARZO
PARITARIAS
AULA MAGNA HTAL. GUTIÉRREZ
10.30 hs
        En la Asamblea del 19/02 se votó por unanimidad la realización de una asamblea con la participación de agrupaciones, listas, asociaciones y todos aquellos trabajadores de la salud que estén interesados.
Evaluaremos los pasos a seguir en relación a los siguientes puntos votados por unanimidad el 19/02:
  • 10.000 pesos de bolsillo de ingreso a la carrera profesional y para los residentes de primer año.
  • 8.000 pesos para escalafón general.
  • Que los aumentos sean dados en un solo pago y en blanco.
  • derogación del impuesto a las ganancias.
  • 82% móvil y recuperación de la caja municipal.
  • Igualdad en las negociaciones paritarias entre profesionales médicos y no médicos.
  • Exigencia de entrega de recibos de sueldo legales o sea en papel con firma del empleado y del empleador.
  • Se señaló la problemática de que algunos profesionales ante la desesperación por no jubilarse logran algún modo de quedarse y otros tienen que irse irremediablemente lo cual genera discriminación entre los profesionales.
  • Inclusión de los licenciados de la salud a la carrera profesional, pago de los títulos correspondientes
  • Derogación del decreto 260
Repudiamos las paritarias clandestinas que llevan a cabo las direcciones de la Asociación de Médicos Municipales y Federación de Profesionales.

ASOCIACIÓN DE PROFESIONALES DEL HOSPITAL DE NIÑOS RICARDO GUTIÉRREZ.
FILIAL AMM DEL HOSPITAL DE NIÑOS RICARDO GUTIÉRREZ.
JUNTA INTERNA ATE HNRG y TRABAJADORES DE ESCALAFÓN GENERAL.
RESIDENTES Y CONCURRENTES HNRG.

sábado, 2 de marzo de 2013

Paritaria única para los trabajadores de salud de la CABA


Dice el banquero Federico Sturzenegger, que preside el Banco Ciudad de Buenos Aires:

“Este gris panorama se combina con una persistente aceleración inflacionaria, que desde los despachos oficiales es atacada con un acuerdo de precios. Dicho acuerdo, inicialmente por 60 días, apunta a congelar algunos precios de la canasta básica hasta tanto se cierren las próximas paritarias, con la idea de contener los reclamos salariales en torno a la pauta oficial del 22%”.

¿Hace falta volver a explicar ante la confesión de parte?
¿Queda claro que la masa salarial tiene impuesto un techo?
Si no lo crees lo podes leer en el informe del Banco Ciudad.
El acuerdo de precios no podrá contener los reclamos salariales.

¿Qué proponemos?
Asambleas hospitalarias, reclamo de aumento salarial votado en asamblea, delegados paritarios elegidos en asamblea y por supuesto, revocables.
Una paritaria única para todos los trabajadores de la salud del Gobierno de la Ciudad.

Luis Trombetta

El resumen y los contenidos se presentan a continuación:

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

En la última semana, se conocieron una batería de datos que dejan entrever cómo arrancó el año en materia económica. Todo apunta a una excesivamente tibia recuperación del nivel de actividad, una todavía débil demanda de trabajo y unos flujos comerciales que no logran levantar cabeza. Es decir, sin nada para festejar después de un flojo 2012.
Este gris panorama se combina con una persistente aceleración inflacionaria, que desde los despachos oficiales es atacada con un acuerdo de precios. Dicho acuerdo, inicialmente por 60 días, apunta a congelar algunos precios de la canasta básica hasta tanto se cierren las próximas paritarias, con la idea de contener los reclamos salariales en torno a la pauta oficial del 22%. Sin corregir el problema de fondo (es decir, la emisión monetaria orientada a cubrir un desequilibrio fiscal creciente), se trata de una apuesta no exenta de riesgos, que impone un techo al crecimiento de la masa salarial y, por ende, al consumo privado, el componente del gasto que mostró mayor solidez a lo largo de 2012.
En lo que respecta al nivel de actividad, los últimos datos siguen mostrando que a la economía le cuesta salir del letargo en el que ingresó el año pasado. Según el IGA de Ferreres, la actividad agregada habría registrado una caída del 0,3% mensual en enero (sin estacionalidad), ubicándose prácticamente en los mismos niveles que un año atrás (0,2% a/a). En este sentido, uno de los pocos indicadores privados que nos permite medir el pulso de la actividad local, sigue sin repuntar, confirmando la información proveniente de los principales centros turísticos, que señala que la temporada de verano, lejos de ser un boom (como muchos esperaban), muestra que la economía local continúa empantanada.
En cuanto al mercado de trabajo, los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) indican que el desempleo disminuyó en el cuarto trimestre del año al 6,9%, luego de tres trimestres consecutivos de ascenso. Sin embargo, esta ligera baja del desempleo se produjo por efecto de una menor cantidad de gente que busca trabajo y no por un incremento en la tasa de empleo.
Asimismo, la desocupación se ubicó por encima de los registros de fines de 2011 (6,7%), y la tasa de subocupación continuó en ascenso, trepando al 9%. Los datos dejan entrever que, con la actividad económica planchada, el empleo privado está estancado, y el único componente de la demanda de trabajo con cierto dinamismo es el empleo público, que crece a un ritmo del 5% anual, pero que dado el deterioro de las cuentas fiscales, no sería sostenible en el tiempo.
En cuanto al comercio exterior, las exportaciones continúan en baja (-4,1% a/a), lo que ha llevado al gobierno a mantener los controles al ingreso de productos importados, que sólo alcanzaron un crecimiento de 0,5% interanual, tras mostrar cierto dinamismo en el tramo final de 2012.

CONTENIDOS

  • Mercado Laboral: ligera baja del desempleo (pág.2)
  • Nivel de Actividad: esperando el milagro (pág.3)
  • Comercio Exterior: mal comienzo de año (pág.4)
  • Precios: un enero caliente (pág.6)
  • La Marcha de los Mercados (pág.8)
  • Estadístico (pág.10) 

Vacaciones en Las Grutas. Tercera visita.


Tercera visita a Las Grutas – Río Negro

Terminábamos el secundario y planeábamos un viaje distinto.
Desde 3º año recorríamos rutas y destinos con mochilas y carpas.
Nunca un camping.
Si viajábamos a dedo, mejor.
El final del 73 fue una fiesta.
Un año irrepetible: la legalidad del centro de estudiantes, la militancia, los amigos, novias, la movilización en las calles y el fin de la secundaria.
Muchos organizaron el viaje a Bariloche. Destino de bautismos diversos, saboreados de ante mano y alentados desde Feliz Domingo por Silvio Soldán, aunque la participación en el certamen no culminó con el viaje gratuito para la división.
Nosotros decidimos seguir con la mochila.
Dije nosotros pero sólo algunos. El grupo se redujo a tres de nosotros y la novia de uno: Carlos y Patricia, Daniel y yo.
Viejos mochileros, campamenteros de todos los paisajes, arrojados viajeros de las rutas.
Largamos en parejas.
Siempre viajé con Daniel.
Los tramos del viaje se programaron cuidadosamente.
Tres pibes entre 17 y 18 años y una chica que recién conocía, con destino sureño, por la ruta 3, si se puede, hasta Puerto Madryn o hasta donde alcancen las fuerzas, la suerte y el dinero.
A dedo.
Tres Arroyos y un desvío a Claromecó.
Otra vez en ruta hasta Coronel Dorrego. Un día en la estación forestal.
Bahía Blanca y la promesa que El Cholo, una parada de camioneros, era garantía de transporte.
Río Colorado, Pedro Luro y la llegada a Carmen de Patagones.
Cruzamos el Río Negro y acampamos un día en la orilla rionegrina
Viedma y otro destino: la boca de la desembocadura del río en el mar.
Llegamos de tarde y ante el viento desistimos de quedarnos.
Otra vez a la ruta 3.
Un tramo en tren y estamos en San Antonio Oeste. Dicen que a pocos kilómetros, hay un lugar. Las Grutas.
Llegamos y se produjo el encantamiento.
Nos quedamos una semana acampando sobre un acantilado, en la arena, entre médanos y poca vegetación, solos.
Tan solos que una mañana vino un policía a visitarnos y preguntar quiénes éramos y qué hacíamos allí.
No lo sabíamos pero la situación política se agravaba. El asalto al cuartel de tanques en Azul en aquel enero del 74, nos hacía sospechosos.
El mar, las mareas, el sol y la arena hacían del lugar un atractivo irresistible.
Nos quedamos allí y desde allí emprendimos el regreso. Diecisiete días de viaje.
No tengo fotos.
Las imágenes están en mi memoria.
Por las mañanas bandadas de loros planean sobre el campamento.
Todo el tiempo bajo el sol.
La libertad absoluta.

Veinte años después, regresé.
Fue en el 93.
Ya con esposa e hijo y un sobrino invitado.
Ahora viaje en micro y con bolsos.
Organizamos las vacaciones de manera de aprovechar el tiempo al máximo.
Desde Buenos Aires hicimos la reserva por medio de una inmobiliaria del lugar pero habiendo llegado un día antes, ocupamos una habitación de hotel por una noche.
Aunque esa corta estancia fue para el olvido, los siguientes días fueron espectaculares.
Las Grutas había crecido y de aquellos escasos quinientos habitantes del 74, ahora era el destino de los visitantes del Alto Valle rionegrino.
Las mareas ofrecen un paisaje particular.
La pleamar cubre la casi totalidad de la playa, a cuya espalda se elevan acantilados que el mar excavó hasta formar las grutas que dan el nombre al lugar.
La bajamar deja al desnudo un paisaje de grandes piedras alisadas por el agua entre otras tapizadas de pequeños y ancestrales mejillones y piletas naturales de agua clara.
Nos gustó y prometimos regresar algún día.
Esa vez hubo fotos que conservamos cuidadosamente.

Casi cuarenta años después.
Ahora sin chicos, nos fuimos para allá.
Reservas por medio salimos en auto. Mil cien kilómetros. Un primer tramo en Bahía Blanca y después los siguientes más de cuatrocientos al día siguiente.
El plan de ruta salió de Internet y los caminos se alejaron de la ruta 3.
Empezaron los problemas después de Olavarría: 50 km extras por un error en un cruce.
Llegamos a Coronel Pringles. Cargamos combustible nuevamente.
La radio del auto no sintoniza otra frecuencia que radio nacional.
Las curvas y elevaciones de Ventana distraen la vista pero complican la travesía.
Por fin Bahía Blanca y el descanso después de setecientos kilómetros.
Al día siguiente otra vez en viaje atravesamos un trayecto por La Pampa y tras el Río Colorado estamos en Río Negro.
La estepa que se insinúa en la región pampeana se aparece en el horizonte rionegrino con mayor intensidad.
Las Grutas creció.
Dijo un lugareño que el censo arrojó entre 6000 y 7000 imprecisos habitantes, pero que en su opinión no superaban los 2000 residentes permanentes.
A 14 km de San Antonio Oeste y 70 de San Antonio Este, concita el interés de visitantes atraídos por la promesa de una incierta corriente marina que entibia las aguas de sus playas.
¡Un macanaso de aquellos!
Pero que en nada desmerece el lugar.
Al fin, toda la costa bonaerense tiene aguas muy frías y más al sur no se puede esperar más que un mar más frío.
Un lugar distinto que obliga a consultar la tabla de mareas, ofrecida públicamente por la Prefectura y señalizadas en la “bajada” principal.
Por que para acceder a las playas hay ir por la bajada. Ni más ni menos que un acceso construido para salvar los acantilados naturales.
Cuatro kilómetros de marcha por la playa hacia el sur, aparecen las “Piedras Coloradas”. Una formación de piedras como las otras, pero coloradas. Arena y mar; poca gente.
El viento siempre presente.
El calor abrasador y el mar que enfría los cuerpos de los pocos bañistas.
La “Salina del gualicho” a pocos kilómetros atrae nuestro interés.
La visitamos en una excursión que culminó en la cena con cordero patagónico.
Allí nos enteramos que el “patagónico” tiene gusto distinto al bonaerense, a causa de la distinta alimentación.
No sé.
Me parece un mito, pero estaba rico.
El salitral es inmenso y se explota para la industria del vidrio entre otras.
Es carbonato de calcio y cuando el guía dijo “soda Solway” el reloj caminó para atrás y recordé las historias olvidadas de charlas familiares: Solway, “agua pesada” neuquina, aluminio patagónico en Puerto Madryn, íconos del programa de desarrollo nacional que adornaban el discurso político del 60 en adelante.

Ya de vuelta en Buenos Aires.
Casi 400 fotografías digitales y unos cortos videos tomados con la misma cámara.
Unas buenas vacaciones.
Y la promesa de no esperar otros veinte años para  regresar.

Luis Trombetta
Grutas
Instrucciones para enloquecer a la gente
http://lavaca.org/notas/instrucciones-para-enloquecer-a-la-gente/.

20 02 2013

Off
Cortes de luz y movilización vecinal: ¿cómo agradecer a EDESUR los servicios no prestados? Psicosis de la vida cotidiana. Pollo podrido y lucha de fases.¿Se corta la luz, o la cortan? Comuneros PRO y K. La genética privatizadora. Sistema, ansiolíticos y el hallazgo de los vecinos.

Vecinos de la Asamblea de Almagro, en Mario Bravo y Rivadavia
“Se cortó la luz a las 11 de la mañana. A las dos horas el pollo empezó a agarrar olor, y más ese día de 40 grados” dice Pablo, de la granja San Fran, pequeño local de Rivadavia al 3500. “Pensé que la luz volvía, pero no. Y yo ya estaba todo impregnado del olor, y tenía que tirar 130 kilos de pollo…”.Antes de que Pablo termine su relato ante lavaca, a las 21.10 y como dándole la razón, desaparece la luz y nos quedamos hablando entre tinieblas en la vereda.A pocos metros enciende su linterna Ramón, encargado del edificio del 3561. “Hace 4 meses empezaron los cortes. Ahora es una fase y deja sin luz a 20 de los 60 departamentos. Un día una fase, otro día otra. El peor hasta ahora aquí fue de 45 horas. Pero en la esquina hubo un corte de cuatro días seguidos. Este edificio tiene 13 pisos y cuando hay corte no andan los ascensores”. En la entrada Juan Carlos Petrone estudia si subir o no la escalera hasta el 6° piso: tiene 87 años. “Voy a esperar hasta las 10 de la noche y después me mandaré a ver si llego”. Ramón: “El otro día un señor un poco más joven, en el edificio de la esquina, quiso subir al 12° pero se descompuso, lo bajaron, lo internaron y tuvieron que hacerle un bypass”, comenta mientras me alcanza un volante de la Asamblea Vecinal de Almagro (ya suma al menos 200 vecinos interconectados por mail y celular) que llama a reunión en la esquina de Rivadavia y Mario Bravo en la que se estudia una próxima movilización a EDESUR, San José al 100. Algunos proponen ornamentar dicha sede con comida podrida, entre otras cosas: un modo de devolver las atenciones recibidas por la empresa en estos tiempos.

Pablo: tuvo que tirar 130 kilos de pollo y se le quemó la cámara de frío

El call center de EDESUR

“Hubo muchos cortes en octubre, más en noviembre, y desde diciembre fue un desastre” explica Ramón, el encargado de la linterna. Los integrantes de la Asamblea Vecinal de Almagro contabilizaron, según los casos, 168 horas de cortes, y cientos de reclamos, incluidos casos como el de la esquina de Mario Bravo y Rivadavia, 18 pisos, con cuatro días seguidos sin luz, ascensor, ni agua (y luego con cortes “breves” de no más de 18 o 24 horas). Para aliviar la situación, los vecinos que están en una fase cortada se “cuelgan” de la luz de los pasillos, o arman alargues mutuos y cadenas de “zapatillas” entre distintos departamentos de distintas fases para poder enchufar las heladeras. Ramón: “Nos salvamos porque tenemos una bomba monofásica para llenar el tanque de agua. Otros edificios no la tienen y ahí sí, entre el corte y la falta de agua, imagínese”.
Marcelo y los reclamos: “Ahora se supo que todo EDESUR te atiende con un call center de 12 personas. Con la cantidad de reclamos que hay, te dejan colgado de la maquinita y no te atienden nunca. Y si te atienden es peor. Uno no quiere maltratar a nadie, pero el otro día llamé, le dije al operador que no tenía luz y me contestó que no podía ser, que que a él no le figuraba el corte. Me puse loco. Mi señora terminó dándome un calmante porque estaba por reventar”.Y agrega: “En realidad sabés que a ellos también los usan para filtrar los reclamos de la gente”. (Vicente, un rato antes, me hablaba de lo mismo en la regalería: “La burocracia es una forma de poder”).
Marta escucha a Marcelo, y habla al límite del llanto: “A mí se me reventó la insulina después de 3 días sin luz, por la falta de frío, y ayer tuve una descompensación por el estrés de todo esto, con pérdida de memoria”. No quiere decirme mucho más, salvo: “Fue horrible”. Sus vecinos la rodean en silencio, acompañándola mediante el antiguo arte de escuchar al otro. Ramón: “Nos cambió la vida, todos se saludan, conversan. Antes andaba cada uno en la suya”. Marta coincide con que lo grupal ayuda a escapar de esa locura cotidiana: “Parecería que tiene que pasar algo malo para que nos demos cuenta de lo bueno que nos rodea”.

Walter, Glenda y Jessica: ni los milagros del Pastor Giménez pudieron con EDESUR

Asamblea en la esquina

Son unas 20 personas junto a un contenedor lleno de escombros. Héctor lo señala como parte del paisaje: “Esto está desde noviembre”. Planean diferentes encuentros, la creación de un contacto vía facebook y acuerdan con la idea de ir armando un acto frente a EDESUR. “Y nos tenemos que conectar con la gente de Chacarita, Villa Crespo, Lugano 1 y 2, y todos los otros que todos están también como nosotros”.
Ana, de Juan B. Justo 2331, había pasado un rato antes contando que allí llevan, en los últimos tiempos, 190 horas de cortes, el equivalente a casi 8 días sin luz. Ana hablaba con una intensidad hecha de indignación y asombro, como pensando que quien la escucha no va a creer lo que dice.

La temperatura del sistema

Llegan dos de los seis integrantes de la Comuna 5 que abarca Boedo y Almagro, casi el centro geográfico de la ciudad: Ignacio Delgado y Carlos Benítez. Cuentan que estuvieron en EDESUR, gestionando justamente una reunión para los propios vecinos. “En la sede de Lacarra ni nos quisieron atender, hicieron pasar a uno solo. Dijeron que la temperatura crítica es 30º y de ahí en más empiezan los cortes” explica Ignacio. Carlos: “Te hacen toda una sanata, decían que el problema es que hay mucho consumo”.
Luego contó algo que les revelaron en la sede Senillosa, una frase que acaso deba incluirse en los próximos manuales de ciencias políticas y sociales: “En ‘off the record’ nos dijeron que el sistema está obsoleto”. Delgado asintió a su lado.

Gloria, con rebajas en su regalería para compensar las pérdidas

La edad de los cables

En toda esta aventura se descubrió que los cables de la zona siguen siendo de la época de la empresa Italo, o sea que son preexistentes a la época de Internet, de los celulares y corresponden a la era en la que periódicos alternativos como La Nación o activistas como Bernardo Neustadt y Mariano Grondona, propagandizaban las ventajas de las privatizaciones que salvarían al país del atraso gracias a sus inversiones. Héctor: “Recién ahora están estudiando cómo cambiar la red, o sea que no invirtieron absolutamente nada. Y el que pretende cambiarla es el Estado, así que la privatización ya vemos para qué sirvió”. Marcelo: “Mi temor es que la empresa esté provocando todo esto para irse y dejarnos el muerto, como han hecho otras privatizadas”.    

Macrismo y K

Los comuneros escuchan. Benítez pertenece al Frente para la Victoria. Delgado al PRO. Los miro tratando de detectar en qué momento intentarán copar la parada o liquidarse mutuamente pero Fernanda, una de las vecinas, me advierte: “Estoy fascinada porque los comuneros vinieron a colaborar, en ningún momento pusieron el partidismo adelante, y se suman para ayudarnos”. Héctor, del grupo senior: “Yo también me sorprendí. Hacen lo que les pedimos nosotros y acordamos juntos, y no al revés, como pasa siempre con los políticos”.
Todos los vecinos están en una sintonía similar. “Es que todos podemos tener nuestras ideas. Yo mismo soy del PO (Partido Obrero) y todos lo saben, pero aquí tenemos que ver cómo solucionar el problema entre todos” dice el más joven del grupo, Gabriel, ante los gestos afirmativos del resto. La combinación de kirchnerismo, macrismo, y troskismo puede darse en una asamblea, forma organizativa de las personas comunes (si es que existe alguna persona común) que acaso esta vez zafe de que intenten engullírsela.
“Acá no corren los partidos sino que se haga lo que planteamos nosotros, que somos la sociedad”, señala Marcelo: “Por suerte en esta Comuna ganó el diálogo y no la mezquindad y eso ayuda a que trabajemos todos juntos”. De hecho los comuneros están ahí, a las 10 de la noche, parados junto a los escombros con los vecinos, y no acumulando lípidos en un despacho. Es un enigma cómo seguirá esta relación. Jorge dice: “EDESUR no se fija si te gusta el macrismo o el kirchnerismo. Te la corta igual” sentencia, como hablando de una mutilación.
Frente a las corporaciones, las viejas teorías políticas quedan en suspenso: acaso haya que hablar de lucha de fases.

Ramón, encargado de uno de los edificios con cortes de luz desde hace 4 meses

¿La luz se corta o la cortan?

La asamblea discute algo que plantearon los comuneros: “Los de EDESUR, bajo cuerda, te reconocen que arreglan los problemas cuando los presionan”. Lanzo una pregunta: ¿La luz se corta, o la empresa va cortando premeditadamente por sectores? Marta: “El 23 de enero cortaron. Salimos a cortar la calle. Como vinieron canales de televisión, a los 15 minutos había luz otra vez”.
Gloria, de la regalería, me había dicho: “Ese día devolvían una hora a uno, cortaban, le daban luz al otro, y así. Como nos hemos ido conectando entre los comercios, andábamos de aquí para allá, como el baile de los locos”. Pablo, de la pollería: “el muchacho del kiosko me trajo el freezer para que no se le derritieran los helados, pero me cortaron a mí y me tuve que enganchar con la regalería”. La granja (por el consumo de sus heladeras) paga 3.000 pesos mensuales de electricidad y 7.800 entre alquiler y expensas. La regalería no tiene tanto gasto eléctrico. Gloria: “Ni el aire acondicionado prendo, porque hemos perdido muchísimo. El día de Navidad sin luz ni teléfono ni pos net, no pudimos vender. Este año tuvimos menos ingresos que hace un año, siendo que las cosas valen el doble. Alquiler y expensas subieron de 5.000 a 8.000 pesos”. Detalle: ni siquiera tuvieron linternas para vender: “Como son chinas, está trabada la importación y quedaron en los contenedores, recién nos van a traer en marzo, dicen”.
Ramón: “Para mí la cortan, te das cuenta por los horarios. Vienen los de EDESUR, esta mañana por ejemplo. Miraron el buzón, hicieron algo con los fusibles. Les pregunté: ¿qué pasó? Me contestaron: ‘ya tenés luz, chau’. No puedo creer que no inviertan en poner un cable mejor”.

¿De quién es EDESUR?

Cuando hago la pregunta los vecinos se miran entre ellos. “Creo que es española” dice marcelo. “No, brasileña” dice Marta. En realidad todo es un laberinto. Dos empresas, Distrilec (53%) y Enersis (43%) tienen la mayoría accionaria. Pero Distrilec es de Enersis y de Petrobras Energía que a fin de enero decidió irse de EDESUR. Enersis a su vez pertenece a una corporación chilena, que es propiedad de Endesa de España. De hecho el gerente de EDESUR es el español de Endesa Josè María Hidalgo. Pero la española Endesa no es española sino que en un 92% pertenece a la estatal italiana Enel.
Todo este himno a la transparencia se completa con el enfrentamiento cada vez más claro de la empresa con el gobierno argentino, por la falta de inversiones y la realidad de miles de cortes de luz de los cuales en un 70% correspondieron este año a EDESUR, afectando sólo en Capital a 2.300.000 personas. EDESUR denuncia que el problema es el atraso tarifario, el gobierno retruca denunciando que vive subsidiando a la empresa (y es obvio que querría introducir allí a empresarios más afines, sin que se pueda intuir aún en qué terminará el combate, desde el punto de vista de los vecinos).
Héctor: “El asunto es que los vecinos somos como la pasta que unos, otros o ambos, usan para esmerilarse entre ellos”. Gloria en cambio cree que “nos quieren esmerilar a nosotros” (la pasta esmeriladora va limando el vidrio y opacándolo para rebajarle los bordes cortantes y poder usarlo como adorno; la comparación con lo social queda a cargo del público presente).

Claustrofobia social

La asamblea intercambia mails y teléfonos. Ana y Betty viven en un piso 18 y quieren aprovechar para ir a su casa en ascensor ahora que parece que hay luz. Paula, médica: “El otro día operaron a una vecina, y tuvo que subir la escalera con un banquito: hacía un piso y se sentaba, otro piso y volvía a sentarse”, narra en una reescritura posible de las Instrucciones para subir una escalera, de Cortázar. Jorge cuenta de un vecino suyo que quedó atrapado en el ascensor, y sufre claustrofobia: “Logró abrir a golpes la puerta y casi se cae 10 pisos por el hueco”.
Los vecinos andan sanamente claustrofóbicos, queriendo salir a la calle. Gloria: “Es que los que mandan, las empresas o los gobiernos, siempre quieren distraer mentes, y si nosotros no salimos a hacer las cosas, nadie va a reclamar por nosotros”.
Sobre la pelea Medios-Gobierno, Gloria dice lo mismo: “Son formas de distraer mentes. Para mí la Presidente es culta e inteligente. La atacan porque es mujer. Pero creo que no está bien acompañada”. Pablo, de la granja: “Hay muchos insultando al gobierno, pero por lo menos se trabaja. A lo mejor es egoísta, pero mis hijos van a la escuela y yo estoy más o menos bien, más allá de lo que está pasando con los cortes. Unos dicen una cosa, otros otra, yo miro que se tiran entre Macri y Cristina… que hagan lo que quieran. Que si el ABL, que si los planes sociales. Yo al que puteo es a EDESUR. Capaz que está mal, pero eso pienso”.
Ramón hizo un cálculo: “Los medios dicen la verdad, pero sólo un 30 o 40%”. Sería el viejo truco de decir algo de verdad, para hacer creíble el otro 60 o 70% que no lo es. “Lo único bueno de todo esto es que la gente se saluda, se hace más afín, ojalá siga eso hacia adelante”. Unas cuadras más allá en el ex cine Roca, también buscan la luz aunque de otro modo, en los encuentros evangélicos del Pastor Giménez: “Aquí se hacen milagros para vos y tu familia” anuncia un cartel. Ni con milagros evitaron los cortes. Jessica: “Orábamos con la luz de emergencia o nos veníamos más cerca de la calle” dice y no omite el proselitismo: “Hubo un día que sí, se prendió solo acá. No se si fue un milagro, pero se prendió”.
Marta no sabe cómo será el futuro que se está amasando al interconectar vidas, zapatillas y conversaciones en medio de los cables pelados. “Todo dependerá de lo que hagamos nosotros mismos”.

Asamblea Vecinal de Almagro

viernes, 1 de marzo de 2013

¿Cómo enfrentamos las PARITARIAS CLANDESTINAS Y DIVIDIDAS?


Cualquier trabajador de un hospital sabe que iniciamos un año especial, en el que el ataque al salario y a las condiciones de trabajo va a ser particularmente duro, fruto de una decisión política. Las finanzas del estado están en rojo porque se han vaciado las cajas en beneficio de los acreedores de la deuda, los privatizadores y el subsidio en masa a los capitalistas y el gobierno no quiere tocar ninguno de estos intereses.

¿Cómo se explica que el gobierno defienda a rajatabla el impuesto a las ganancias sobre el salario, el tope por el que medio millón de trabajadores no cobra las asignaciones familiares o la falta de actualización por inflación desde el 2008, de la ayuda escolar, las asignaciones por matrimonio, nacimiento o adopción, si no por una política que ha resuelto descargar la crisis por este lado?
Con el aumento de las facturas de luz, agua y gas más el transporte ¿cuánto le habrán descontado de su salario al cabo del primer trimestre?
Las responsabilidades del ajuste son de ambos gobiernos.
¿O acaso el gobierno PRO cuestiona la política salarial del gobierno nacional? Se complementan: CFK le “tira” los subtes al gobierno de la Ciudad y éste aumenta la tarifa.
El salario actúa como un mecanismo perverso.
Un enfermero debe someterse al régimen de módulos para conseguir un salario equivalente a la canasta familiar. Supliendo a su vez la falta de personal en los distintos servicios. En el mes de febrero, algunos trabajadores hemos cobrado menos que en meses previos, esto es resultado de la incorporación al sueldo básico de cifras que antes cobrábamos como “no remunerativas”, con el consiguiente aumento en las retenciones.

¿Hay salida?
No hay situaciones sin salida.
Todo depende del grado de decisión y organización con el que nos propongamos enfrentar lo que viene.
En los hospitales enfrentamos un “sistema” de paritarias clandestinas y divididas. SUTECBA, UPCN, AMM, ATE, en el que cada uno discute por separado y, en la mayoría de los casos, al margen de cualquier intervención de los trabajadores.

¿Cómo comenzar a doblegarlo?
Reuniéndonos para fijar los reclamos mínimos del conjunto de los que trabajan en ellos, exigir una agenda común de discusión de las paritarias, impulsar asambleas conjuntas en cada hospital y elegir representantes que participen en las discusiones paritarias.

¿Con qué programa?
Exigir la reapertura inmediata de todas las paritarias en función de un reclamo común de salario mínimo en mano de 8.000 pesos para médicos y profesionales (incluyendo residentes) y 7.000 para personal de escalafón. Incluir todos los ítems no remunerativos y premios en el sueldo básico.
Exigir la reposición de lo descontado por impuesto a las ganancias y por sobrepasar el tope de asignación familiar, para mantener el sueldo “de bolsillo” intacto.
Reclamamos la entrega en mano del recibo de sueldo.
Reclamar una segunda ronda de discusión en seis meses, en función de la inflación.
No a la tercerización, todo el personal de mantenimiento, cocina y limpieza a planta permanente, bajo la consigna igual salario por igual trabajo.
Exigir, además, el 82% móvil, la eliminación del impuesto a las ganancias, la resolución de las carencias hospitalarias: insumos, mejoras edilicias y tecnológicas; el nombramiento de personal acorde a las necesidades del servicio, el cobro en tiempo y forma con salarios equivalentes a la mayor carga horaria, con el goce de los mismos derechos y licencias.

Tribuna de Salud
Febrero de 2013

El Santa Lucía se puso de pie


Paremos el ajuste en los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires

La semana pasada el gobierno del PRO intentó seguir profundizando el plan criminal de vaciamiento de los hospitales públicos de la ciudad. El escenario en este caso fue el Hospital Santa Lucía.
El servicio de Neurocirugía de este hospital no realizaba operaciones desde el agosto de 2012 por no contar con la dotación mínima de siete médicos en terapia intensiva. El 17 de enero pasado, sin mediar ninguna resolución firmada, el gobierno decidió separar a los cuatro médicos de terapia que quedaban, llevando al cierre del servicio. Rápidamente, los trabajadores iniciaron la firma de un petitorio, denuncias en los medios y realizaron un abrazo al hospital logrando el compromiso de la reapertura del servicio.
En la ciudad abundan los cierres de servicios por falta de nombramientos, insumos, equipamientos y ejecución presupuestaria, que luego no son reubicados en otros nosocomios. El Hospital de Quemados dejó de atender niños por no contar con sala de Pediatría, algo parecido sucedió con el Centro de Dolor del Hospital Tornú reducido prácticamente a un solo consultorio, el cierre de la terapia intensiva del Hospital Durand en pleno brote de bronquiolitis, o el Hospital Alvarez que a un año de su incendio sigue sin recuperar su capacidad operativa ya que no terminaron ni la mitad de las obras necesarias.
La crisis sanitaria no es una postal exclusiva de la capital, el mismo cuadro se vive en los hospitales nacionales y provinciales del país. Es una política común de todos los gobiernos sin importar si su filiación es PRO, K o del FAP. Todos han tomado el camino de la descentralización de recursos y frente a la crisis fiscal utilizan a la salud como una de las primeras variables de ajuste. Esto es un atentando más contra las condiciones de vida de los trabajadores usuarios del hospital público porque no poseen obra social y no pueden pagar atención privada. Hoy, un paciente oncológico tiene que esperar varios meses para acceder a una operación de la cual depende su vida.
Los trabajadores y pacientes no observamos inmóviles esta situación, nos mantenemos en pie de lucha para defender la salud pública. Así lo demuestran la reacción de los trabajadores del Hospital Santa Lucía, los miles que participaron del abrazo al Hospital de Niños de La Plata, el paro del Hospital Lope de Vega de Moreno por falta de insumos, el corte de calles de los tercerizados del Finochietto de Avellaneda por mejoras salariales. Tenemos que avanzar por este camino, construyendo agrupaciones en nuestros lugares de trabajo para dar pelea y reclamar: aumento de presupuesto, nombramientos de todos los profesionales necesarios para reabrir los servicios cerrados, terminar con la tercerización de los servicios de cocina y limpieza y su pase a planta permanente, el 82% móvil, la eliminación del impuesto a las ganancias y la resolución de las carencias hospitalarias (insumos, mejoras edilicias y tecnológicas).

Fernando Sciortino
Tribuna de Salud
21 febrero, 2013